El peso mexicano ha surgido como una de las monedas de mercados emergentes con mejor desempeño a principios de 2025, apreciándose más del 4% frente al dólar estadounidense desde el comienzo del año. Los analistas atribuyen la fortaleza a una combinación de atractivos diferenciales de tasas de interés, fuertes flujos de remesas e inversión extranjera renovada en activos mexicanos.
Cotizando cerca de 16.85 por dólar, el peso se ha beneficiado de la postura de política monetaria restrictiva del Banco de México, que ha mantenido una de las tasas de interés reales más altas del mundo en desarrollo. Esto ha atraído una actividad significativa de carry trade de inversores internacionales que buscan rendimiento.
“Los fundamentos cambiarios de México siguen siendo extremadamente favorables”, dijo Carlos Rodríguez, estratega jefe de divisas en Masari Casa de Bolsa. “La combinación de altas tasas reales, flujos de inversión por nearshoring y condiciones políticas relativamente estables hace del peso una tenencia atractiva para los inversores globales.”
Las tendencias de nearshoring también han contribuido a la fortaleza del peso, con empresas multinacionales eligiendo cada vez más a México como base de manufactura para servir al mercado norteamericano. Se espera que este cambio estructural proporcione apoyo continuo para la moneda en los próximos años.
Sin embargo, algunos analistas advierten que las ganancias del peso pueden ser vulnerables a cambios en la política monetaria de Estados Unidos o al deterioro del sentimiento de riesgo global. La próxima reunión de la Reserva Federal será observada de cerca en busca de señales sobre la trayectoria futura de las tasas de interés estadounidenses.