Los precios del cobre se han mantenido fuertes mientras el metal esencial para la electrificación ve un crecimiento de demanda sin precedentes de la transición energética global. Los vehículos eléctricos, las instalaciones de energía renovable y las actualizaciones de redes eléctricas están impulsando un consumo que podría superar la oferta minera en los próximos años.
Los analistas de la industria proyectan que la demanda de cobre podría aumentar un 50% para 2035 mientras los países persiguen objetivos de emisiones netas cero. Los vehículos eléctricos requieren de tres a cuatro veces más cobre que los automóviles convencionales, mientras que las instalaciones solares y eólicas son intensivas en cobre en toda su cadena de suministro.
Para México, el mercado del cobre presenta tanto oportunidades como consideraciones. Si bien el país no está entre los mayores productores de cobre, los fabricantes mexicanos son consumidores significativos del metal en equipos eléctricos y producción de componentes automotrices.
“El cobre es el metal de la electrificación”, explicó el estratega de materias primas Miguel Ángel Ruiz. “Sus propiedades lo hacen irremplazable en aplicaciones eléctricas, y la transición energética asegura una fuerte demanda por décadas.”
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